lunes, 1 de octubre de 2012

La verdadera responsabilidad social empresarial

Fuente: La Nación Arg.
MARIO CARMONA RAMÍREZ COMUNICADOR Y MÁSTER EN DESARROLLO SOSTENIBLE


Responsabilidad Social Empresarial: “no dar el pescado, sino enseñara pescar”

Me inclino por pensar que las empresas apuntadas con la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), lo hacen con las mejores intenciones y verdadera conciencia social. Pero actuar socialmente responsable no es sinónimo de agradar a las comunidades, sino que es una herramienta que ayuda a las empresas a marcar la ruta en sus acciones hacia el logro de una armonía en lo social, económico y ambiental.
A veces me parece que la Responsabilidad Social Empresarial está de moda. Solo basta con navegar por Internet, para enterarse cómo muchas compañías han asumido este reto con seriedad y otro grupo de empresas que dejan una inquietud, porque dicen ser socialmente responsables por un conjunto de acciones de buena voluntad y/o de algunas prácticas ambientales que desarrollan sin un objetivo claro.
No quiere decir que, hacer obras de bienestar social o ayudar al medio ambiente sea incorrecto, por el contrario; pero al mismo tiempo es importante llamar cada acto por su nombre. La filantropía o donación, son gestos de caridad y asistencia a un individuo o grupo humano, para ayudar a solventar alguna necesidad específica.
Los patrocinios son aportes para el desarrollo de diversas actividades y responden directamente a aspectos de imagen y posicionamiento de la empresa. Ninguna de estas manifestaciones son bien vistas por la teoría de la Responsabilidad Social, ya que no garantizan un impacto social significativo.
En materia ambiental, y asociado a empresas que intentan proyectarse como socialmente responsables, con frecuencia escuchamos que se anuncia con bombos y platillos la siembra de arbolitos con un grupo de voluntarios, o programas de reforestación en parques o sitios públicos; pero no atender esos árboles para que sobrevivan y crezcan, dejándolos en total abandono, se convierte en un atentado contra la naturaleza.
Impacto al desarrollo. Una empresa socialmente responsable incentiva negocios más humanos. Busca asegurar la lealtad de la comunidad, promover mayores y mejores oportunidades al trabajador y su familia, desarrollar relaciones sólidas con sus públicos y obtener beneficios a lo largo del tiempo donde no sólo se beneficie a la empresa sino también a la sociedad en general; es decir, su trabajo tiene que dar frutos en materia de desarrollo económico y social.
Por esta razón, una empresa no puede asumir el compromiso de la Responsabilidad Social Empresarial de manera aislada.
Las empresas socialmente responsables deben asumir un compromiso social, solidario, honesto y jugar limpio en la manera de hacer negocios. Asimismo, las empresas deben cumplir y mejorar constantemente los requisitos en relaciones laborales, derechos humanos, seguridad ocupacional, legislación ambiental, pago de impuestos y garantías sociales.
Desde un inicio, es indispensable dialogar, consultar e integrar a las comunidades en el proceso de gestión de los proyectos. Para actuar en este campo, las empresas lo deben hacer de manera conjunta: requieren construir alianzas colaborativas y de esta manera coordinar acciones con instituciones de gobierno, otras empresas, organizaciones de la sociedad civil, colaboradores y habitantes de las comunidades.
Precisamente la Responsabilidad Social Empresarial consiste en “no dar el pescado a la gente, sino enseñar a pescar”, y de esta manera contribuir al bienestar de la sociedad local, siendo la empresa un agente más del desarrollo comunitario.
Esto se puede lograr a través de mecanismos como la filantropía estratégica o promover proyectos de inversión social. Al llevar estas iniciativas a la práctica, algunas compañías lograron multiplicar la circulación del dinero en la comunidad, han promovido el crecimiento de empresas locales que les prestan servicios o venden productos, sumando además nuevas fuentes de trabajo.
Hay un sin número de ejemplos de acciones beneficiosas que contribuyen al aumento del bienestar social. Están aquellas orientadas a formar agentes para el desarrollo y que ayudan a las personas a superarse, como programas de capacitación, fortalecimiento institucional, capacidades de liderazgo y organización comunitaria, promoción de autoayuda y voluntariado; las que promueven el cuidado del medio ambiente y otras que contribuyen con el progreso de la educación, la salud, el deporte, la cultura, o todo aquel ejercicio que favorece al buen vivir de las comunidades y el mejoramiento del desarrollo humano.

sábado, 11 de agosto de 2012

¿Qué es la Huella de Carbono?

Qué es la huella ecológica?

La huella ecológica de un individuo (podría ser también un país o entidad) mide la superficie biológica necesaria para producir bienes y servicios consumidos por el individuo, así como la capacidad para asimilar los residuos que genera.
La biocapacidad representa la superficie de los ecosistemas para producir materiales biológicos y absorber materiales residuales de actividades humanas. A escala global la biocapacidad per capita es de 1,8 hectáreas globales.
Si la huella ecológica de un individuo o de un país dado está por sobre esa biocapacidad, el país o el individuo se encuentran en una situación de deuda ecológica, mientras que si está por debajo se encuentra en una situación de reserva ecológica.





Qué son las emisiones per cápita?

Existen al menos dos enfoques para estimar las emisiones de CO2 por habitante de un país dado. El primero, “top-down”, parte de considerar las emisiones nacionales y dividirlas por su población. Este el enfoque que se utilizó para hacer el mapa a que se encuentra a continuación.




Qué es la huella de carbono?

Hace unas décadas las calorías se convirtieron en nuestro peor enemigo. La obsesión por conocer en detalle cuánto engordan los alimentos que nos llevamos a la boca obligó a la industria alimentaria a detallar en sus envases el valor nutricional de los productos.
De entre toda aquella información facilitada, un dato se convirtió en sagrado: el que marcaba las kilocalorías. Recientemente, el afán por medir lo que ingerimos ha encontrado un análogo igualmente inquietante en la salud del planeta. El dióxido de carbono (CO2), se ha convertido en el nuevo enemigo público.
El CO2 es, como las calorías, necesario para nuestra supervivencia, pero en exceso se ha demostrado que altera el clima al potenciar el efecto invernadero natural de la atmósfera. Desde que se confirmó la relación entre las altas emisiones de carbono y el calentamiento del planeta hace unas décadas, los distintos gobiernos -unos más que otros- han ido tomando, sobre todo en los últimos años, medidas para intentar frenar el cambio climático.
Pero algo ha vuelto a cambiar en los últimos años. Las grandes políticas internacionales están dejando paso a las pequeñas acciones locales e individuales. Ya no se trata de esperar pasivamente a que las industrias reduzcan sus emisiones. El nuevo concepto de huella de carbono indica que los consumidores emiten tanto o más que los fabricantes al hacer uso de los productos manufacturados. Es decir, utilizar el coche conlleva más emisiones que fabricarlo. La huella de carbono se refiere a la cantidad de emisiones que recae sobre un individuo3 al consumir un producto o servicio, incluyendo las emisiones indirectas vinculadas a su fabricación. Y casi todo, incluso comer, deja su huella.
Muchas las actividades cotidianas generan emisiones de carbono que contribuyen a acelerar el calentamiento global y el cambio climático. Por ejemplo, al conducir un coche, cada litro de nafta que se quema genera carbono en forma de dióxido de carbono.
Si bien depende del consumo del vehículo y los kilómetros recorridos, un auto naftero bien puede generar su propio peso en dióxido de carbono cada año. En este caso, se puede reducir la huella de carbono optando por un vehículo de menor consumo o utilizando menos el coche.
La dieta del carbono ha comenzado. Algunos países ya tienen asentada la costumbre entre la población de medir el CO2 implicado en cada una de las acciones individuales de la vida cotidiana. Es en este contexto, que la SAyDS presenta la primera versión de su calculador de carbono con el objeto de que la población tenga una idea más precisa sobre el efecto individual que provoca su actividad y sobre aquellos aspectos de su estilo de vida a los que debe prestar la mayor atención.

sábado, 28 de julio de 2012

Los departamentos de RSE levantan vuelo propio

Lo que se llamaba filantropía pronto se transformó en RSE y en sustentabilidad corporativa. Ahora, éstas áreas siguen ganando más espacio y se profesionalizan. El desafío es inspirar a toda la empresa y a la cadena de valor.

Evolución. Esa es la palabra que mejor define lo que viven en la actualidad las áreas de RSE o sustentabilidad de las empresas: dejaron de ser una oficina de filantropía, donaciones o voluntariado para convertirse en departamentos profesionales con llegada a los altos directivos. Los expertos dicen que ya no están en la etapa de crecimiento, como los niños que tienen todo por explorar y conocer, sino que superaron la adolescencia, en la que se aprende de ensayos y errores; y hoy comienzan a madurar, en un entorno que pide transparencia y responsabilidad social y ambiental.

En los últimos años, el concepto de RSE se convirtió en un modelo de gestión empresarial que incorpora al negocio los impactos económicos, sociales y ambientales de todo el accionar de la empresa. Con esta mirada, el área de RSE debe dar soporte a todas las áreas e involucrarse con los distintos procesos y tomas de decisiones para lo que necesita mayor independencia y cercanía con la alta dirección de la organización, afirma María Rigou, profesora titular de Ética, RSE y Desarrollo Sustentable en el MBA de UADE Business School.
Actualmente, muchas empresas incluyen sus departamentos de RSE dentro de las direcciones de RR.HH., Comunicaciones, Marketing o Relaciones Institucionales. Pero independientemente de su ubicación en el organigrama, esta visión estratégica requiere un trabajo focalizado en los grupos de interés, que lo vuelve más especializado y requiere del compromiso y aprobación del CEO y los altos mandos. En base a una estrategia local o global, las empresas definen planes de acción que van llevando a cabo con cada uno de los stakeholders (grupos de interés). Estos planes serán más o menos ambiciosos de acuerdo a la estructura, capacidad y presupuesto de cada compañía, define Mirta Maglietta, gerente de Responsabilidad Social Empresaria de Ernst & Young.
En 2011, el Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (Iarse) encuestó a profesionales y funcionarios de RSE de compañías argentinas, cuya mayoría (75%) señaló que considera que su rol y función tendrá una significativa transformación en los próximos años. Por ejemplo, un gran porcentaje consideró que hay que prestar mayor atención a los efectos del cambio climático y a minimizar el impacto en el ambiente de la actividad económica (52%); así como a la búsqueda de la innovación en materia de productos y servicios más sostenibles (49%).
Lo que sucede en nuestro país también es reflejo de lo que se anticipa en otras partes del mundo. Desde España, el profesor Daniel Arenas, de ESADE, nota que cada vez se ven más casos en los que el director de RSE depende directamente del director General o presidente de la compañía, y que tiene acceso directo. Es en estos casos, en los que la empresa se toma la RSE o sostenibilidad como algo estratégico o como parte de la cultura de la empresa. En algunos casos se crean comités internos, pero también se puede discutir la estrategia de RSE y sostenibilidad en el mismo consejo de dirección, dice el profesor.
Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de ESADE, explica que la importancia de las áreas de RSE no está dada en el tamaño o cantidad de empleados a cargo, sino en su transversalidad hacia todos los departamentos de la empresa. En las empresas europeas y norteamericanas, el departamento de RSE acostumbra a ser reducido y tiene como una de sus funciones principales ayudar a los departamentos funcionales a incorporar la RSE en sus estrategias, explica Carreras.

Desafíos pendientesArenas remarca que uno de los gaps" de la RSE es trasladar la sostenibilidad a toda la cadena de valor, así como a las distintas subsidiarias de la empresa. Para ello no es siempre necesario un departamento más grande -dice el profesor-, sino un trabajo de colaboración más estrecho con el departamento de compras o provisiones, entre otros. Se requiere colaboración entre las distintas áreas, pero el peligro de mantener la RSE debajo de la gerencia de Marketing y Comunicación es que puede percibirse desde fuera que la firma está preocupada solo por hacer "greenwashing, advierte Arenas.
Del trabajo del Iarse se desprende que las principales habilidades y destrezas que tendrán que mejorar o desarrollar las empresas argentinas serán aquellas que faciliten la conformación de equipos de trabajo (71%); las que contribuyan a promover un mayor compromiso del gobierno corporativo (66,2%) y de las diferentes áreas funcionales (64,8%) con los programas de responsabilidad social.

10 casos para repensar el voluntariado corporativo

Por Pedro Ylarri - Para El Cronista Comercial


Trabajar gratis por los demás es una práctica que se impone en empresas argentinas. Las acciones hacen que se multiplique el "capital social" de las compañías, pero, sobre todo, permiten que empleados y gerentes se relacionen en experiencias positivas. Enseñanzas de los casos más resonantes.
Integran, enseñan a trabajar en equipo, afianzan los valores de la empresa, generan relaciones positivas y vínculos de largo plazo; pero sobre todo, ayudan a los demás. Esas, y muchas más, son las ventajas de las acciones de voluntariado corporativo, cada vez frecuentes en firmas de todo calibre. Algunas nacieron por inquietudes solidarias de los empleados, otras por mandato de las casas matrices o por pedido de organizaciones civiles y hasta de gobiernos locales. Pero, cualquiera sea el origen, las iniciativas están ayudando a hacer crecer el "capital social" de las empresas, es decir, la contribución real que una compañía tiene en la sociedad, algo que el Banco Mundial está intentando de medir en términos económicos.
La construcción de viviendas de emergencia, el plantado de árboles, charlas en colegios y en barrios carenciados, clases gratuitas de manejo y refacciones en hospitales y colegios, son algunas de las prácticas más extendidas. Organizaciones como Fundación Banco de Alimentos, Un techo para mi país y Fundación Pescar, entre otras, aprovechan el auge por el voluntariado y ofrecen "paquetes a medida" para canalizar la vocación de ayudar a la sociedad. Pero ¿cómo nace una acción de este tipo? ¿Deben ser en horario laboral? ¿Tienen que estar relacionadas con el core business? ¿Quienes la organizan? ¿Cómo se comunican? ¿Cómo se miden los resultados? A continuación, 10 casos que inspiran a pensar las respuestas.
Planificación y control
Definir el monto a invertir, el destino de los fondos y medir los resultados es clave en cualquier negocio, pero también en las acciones de voluntariado. Así lo entienden en el banco HSBC, que todos los años recibe directrices de la casa matriz sobre cómo invertir en este tipo de acciones, tras lo cual lo adaptan a las necesidades locales. “Se invierte en RSE el 0,5% de las ganancias. Este año, el 50% del presupuesto, como mínimo, debe ir a programas de educación, y un 25% a medio ambiente”, explica Valeria Vivani, jefa de RSE del banco.
El trabajo conjunto con los "socios expertos" es lo que sigue. El banco teje acuerdos con Junior Achievement (brinda clases y charlas a jóvenes), Fundación Cimientos (becas estudiantiles), el Centro lekotek (educación "emocional" en escuelas primarias) y Aldeas Infantiles. En todos los programas, hay voluntarios, entre ellos Mónica Quintiliani, quien dice que estas acciones ayuda a "integra nos natural y espontáneamente”.
Vivani dice que hay que ir mejorando las prácticas con las ONGs, y destaca que los voluntarios locales de los planes de medio ambiente redactaron un curso para Junior Achievement que se enseñará en África. Deja dos últimos consejos: medir resultados. “El 23% de los empleados participa en acciones para la comunidad", asegura.

Festejos solidariosSi las acciones deben ser dentro o fuera del horario laboral es un tema de debate. En otro banco, el Citi, entienden que encontrarse los fines de semana "enriquece la experiencia". Lo demuestra su última experiencia de voluntariado, realizada para conmemorar los 200 años de creación del banco. Para festejarlo, a nivel mundial, la entidad realizó el Global Community Day, en donde 100.000 voluntarios de 92 países llevaron a cabo 1.300 actividades solidarias. Sólo en la Argentina hubo 19 de ellas, en donde, en total, 1.594 voluntarios se arremangaron para ayudar a 4.200 personas a través de nueve fundaciones, escuelas, hogares y comedores, entre ellas el Hogar San Camilo, Camino a Jericó, Fundación Manos Abiertas y Fundación Leer.
"La idea fue generar un contacto con asociaciones que ya conocen los empleados y hacer actividades en familia", explicó Adriana Turek, gerente de Comunicación Corporativas y RSE del Citi. La iniciativa complementó otras cuatro líneas de acción "permanentes" con asociaciones como Impulsar y Pescar, que apunta a favorecer la salida laboral de los jóvenes.
Festejar el cumpleaños de la empresa con acciones de voluntariado fue también la idea de la ahora centenaria aseguradora Liberty, a nivel mundial. "210 de voluntarios, es decir, 78% del personal local, participó, en equipos de 35 personas, en la acción de voluntariado por el que fuimos a la Fundación Banco de Alimentos", explicó Fernando Vidal Rapela, director de Marketing. "Sólo hay que abrir la puerta, proponer la idea, y la gente se suma en forma masiva, e incluso pide más", añadió.

Consumo responsableEn el fabricante de bebidas Pernod Ricard consideran "clave" que la acción tenga que ver con el core business de la empresa. La firma todos los años organiza el Responsib'ALL Day, por el que sus 18.000 empleados salen en todo el mundo a enseñar sobre la necesidad del consumo responsable. En el país, la acción se lleva a cabo en horario laboral por 500 personas, "previamente capacitadas" en Bella Vista, San Rafael, San Juan y Cafayate, y se le suma la iniciativa Safe Road 4 Youth, sobre seguridad vial. Los resultados se miden en encuestas: "el 94% se sintió cómodo en el rol de mentor de información sobre alcohol y juventud", aseguró Constanza Bertorello, directora de RR.HH. de Pernod Ricard.
"No se trata de realizar acciones filantrópicas sino de ser una empresa socialmente responsable: la RSE debe estar relacionada con lo que somos y lo que hacemos", consideró Bertorello, al resaltar las palabras de Patrick Ricard, titular de la firma, según el cual "el alcohol no es una bebida anodina. Debemos mantener una actitud irreprochable y dar ejemplo para que beber siga siendo un placer. Fomentar el consumo responsable es un deber".
El caso de Turner, productora de canales como Cartoon Network y CNN, es elocuente, ya que utiliza las herramientas que tiene la empresa en sus programas de voluntariado. Uno de ellos es "TVmos trabajando", un taller de televisión e inserción laboral dictado en escuelas secundarias por empleados voluntarios. ‘Padrinos’, además, es un plan de becas para alumnos que además de dinero son ayudados por empleados. Unos 200 empleados dan su tiempo. Alejandro Besio, VP de Marketing de Turner, destacó que hay capacitaciones previas y que las actividades se realizan en horario laboral, "para que los empleados encuentren un espacio en el que el trabajo convive con la responsabilidad social”.
Empleados activos
Una de las tendencias mundiales es a que sean los mismos empleados quienes propongan ideas. La holandesa AkzoNobel (pinturas Alba) tiene desde 2005 el Community Program", un plan de ayuda por el que dona los materiales, y los empleados, su tiempo. Los voluntarios actuaron en 8.000 proyectos por ellos propuestos en 50 países. Aquí, hubo cerca de 200 voluntarios en 4 proyectos.

miércoles, 25 de julio de 2012

Podría ser diferente

Los humanos somos educados en una misma dirección por el entorno en el que nos movemos.

Se nos enseña desde que nacemos el bien y el mal, se nos explica qué debemos considerar que es una persona con éxito, cómo debemos ser felices, cómo tenemos que sentirnos si somos felices, qué tenemos que hacer con nuestras vidas y con nuestras mentes...

El mensaje nos llega primero en nuestra propia cuna a través de nuestros progenitores, mensaje que refuerzan los medios de comunicación, las letras de las canciones, el profesorado de primaria, de secundaria y de cursos intensivos de inglés, los anuncios publicitarios, amistades, jefes en lo profesional...
Vamos creciendo en esta realidad construida y la vivimos como LA realidad. 
A veces sientes que te parece ser feliz con algo, en algún lugar o con alguien que no parece ser “lo adecuado”, “lo establecido” y entras en una incoherencia interna.

A veces piensas que si se hicieran las cosas de otra manera, el camino sería diferente y los resultados también, pero todo el mundo parece estar de acuerdo en que es muy complejo este cambio de paradigma.

Nos enjaulan, nos enjaulamos en una manera de ver las cosas y quien se atreve a explicarlas de otra manera es “castigado” por el sistema y por su propia mente que le recuerda que “más vale malo conocido que bueno por conocer” y genera el miedo a lo desconocido, la inmovilidad segura.

Y me ha llevado a esta reflexión el ver cómo se habla de responsabilidad social pero que en vez de ser un cambio casi refuerza lo ya establecido....

¿No somos creativos o realmente no queremos que cambie nada?

Escucho a políticos, sindicalistas periodistas, etcr en sus la exposiciones y tantas otras personas que proponen otros caminos y veo claro que somos creativos...ergo...

La mente, algunas mentes, piensan en otras maneras de organizar la realidad...existen otras maneras y no son utopías sino posibilidades reales que necesitan sólo esa dosis de voluntad necesaria para llevarlas a cabo...voluntad y apostar por el bien común y no el propio, por el ser y no el tener, por la valentía de dejarse sentir y no por la esclavitud de la moral establecida...

Nada es posible si seguimos pensando desde los parámetros de este montaje actual de la realidad y digo montaje porque es algo que podemos desmontar y porque es algo que hemos construido de manera voluntaria para organizarnos.

¿La responsabilidad social se ha confundido con la irresponsabilidad que nos rodea?

Solo si empezamos hacer las cosas de otra manera, podremos salir del atolladero en que nos han metido y que llaman crisis y para hacer las cosas de manera diferente es necesario en primer lugar pensarlas de otra manera y crear nuevas conexiones sinápticas y caminos en nuestro cerebro. 
Es pura ciencia.

sábado, 14 de julio de 2012

Los líderes del futuro serán más espirituales. "Más allá del MBA"

Altos mandos

Por Raquel Saralegui  | Para LA NACION

El liderazgo más allá del MBA: una premisa a primera vista provocativa, pero que alude a la falta de respuestas de los conceptos tradicionales ante los problemas económicos y sociales de hoy. Ese fue el eje, días atrás, de una jornada auspiciada por la Fundación Pescar en la que líderes sociales, espirituales y deportivos, entre otros, compartieron sus experiencias en aras de inspirar otras maneras de pensar el liderazgo.
"Tenemos que cambiar la forma de pensar para lograr una manera más sustentable de vivir, más social, más espiritual", dijo el holandés Jasper Wegman, quien creó el evento Go Beyond MBA en Holanda y que aquí lo organizó junto a Fernando Frydman, ambos especialistas en liderazgo personal y entrepreneurship empresarial social.
"Más que un evento pretendo que esta iniciativa se convierta en un movimiento. Los líderes del futuro, conscientes de sus debilidades y fortalezas, deben lograr el equilibrio entre el ego, que busca los resultados, las ganancias, los logros, y el alma, con una actitud de servicio para compartir e integrar los talentos", remarcó Wegman, creador también de la Fundación Che Amigo, que recauda fondos en Holanda para financiar aquí proyectos educativos.
Desde su experiencia como directora de ICW Global, comunidad internacional de mujeres viviendo con HIV-sida, la argentina Cristina Pérez contó sobre la discriminación que sufrían al principio de la epidemia, cuando aún no había tratamiento, y cómo hace 20 años, en la lucha contra el flagelo, lograron organizarse 30 mujeres de culturas completamente diferentes. Hoy en el grupo hay más de 15.000. "Liderar es estar al servicio las 24 horas. Y si uno tiene decisión de cambio las cosas suceden, como lo demuestran muchísimas de nuestras líderes", destacó Pérez.
El holandés Arnoud van Wingerde, CEO del hipermayorista Makro en la Argentina, resaltó la importancia de la formación teórica, pero también señaló la necesidad del líder de desarrollar habilidades más blandas, como la flexibilidad para adaptarse a culturas totalmente diferentes o para comunicarse con los colaboradores. "Con algunos -dijo- me basta un mail, pero quizá con otros necesite un almuerzo; hay que tener en cuenta la diversidad." Tras lamentarse por el actual freno a las importaciones que afecta a las góndolas, habló sobre las iniciativas de RSE que llevan adelante, "parte de la función es ayudar a la comunidad de la tienda, por ejemplo en mejoras de electricidad y agua potable".
Una pausa, a ojos cerrados, para respirar serenamente es el ejercicio que propuso al inicio de su charla Moira Lowe, directora de la universidad espiritual Brahma Kumaris. Como una velita que se enciende, sugirió iluminar así las vertiginosas jornadas de trabajo. Sobre la desmotivación, un tema de preocupación en las organizaciones dijo que "todos somos instrumentos para algo, todos tenemos un propósito; lo que desmotiva es no poder entender nuestro propio valor". Acerca del rol de los líderes señaló la necesidad de una mirada que construya, que reconozca las virtudes de los otros, y de una comunicación amable.
Desde la vereda de los emprendedores, el joven Alejo Nitti hizo abrir bien grandes los ojos de la audiencia cuando habló de Toms Shoes, innovadora empresa que fabrica alpargatas de diseño y que fundó con un socio de Estados Unidos: "Por cada par que vendemos, donamos otro". Con ventas sólo en el exterior (Estados Unidos, Canadá, Corea del sur, entre los principales mercados) desde los inicios en 2006, y de la mano de la difusión de algunas personas famosas que calzaron la idea, llevan más de un millón de pares vendidos y regalados.
"Para que el concepto fuera sostenible tenía que ser parte de una empresa rentable y a veces es difícil que la gente entienda que se puede ayudar y ganar plata a la vez, pero se puede", se entusiasmó Nitti.
Apasionado en la voz y en el gesto, Sergio "Cachito" Vigil, ex entrenador de las campeonas Leonas, comparó a la alta competencia con las empresas, donde no se puede perder, "si no se puede perder no hay lugar para la revancha, y en la vida siempre hay revancha, nuevos desafíos para superarse".

viernes, 29 de junio de 2012

La nueva guía de memorias de sostenibilidad, abierta al público

GRI está trabajando en la próxima generación de sus Directrices de Memorias de Sostenibilidad G4 y ha decidido hacerla extensiva a organizaciones e individuos para compartir puntos de vista y que éstos ayuden a formar la estructura y el contenido de la nueva guía.-



Los expertos en sostenibilidad, las organizaciones y los profesionales pueden ayudar conjuntamente a moldear el futuro de los informes de sostenibilidad corporativa, como el Global Reporting Initiative (GRI), es por ese motivo que el Global Reporting Initiative ha decidido abrir su nuevo informe a los comentarios del público. 

El director jefe de la Global Reporting Initiative (GRI), Nelmara Arbex, quien se encarga de liderar el proceso de desarrollo del nuevo informe, el G4,  afirmó que “estamos en un punto en el que empresas y otras organizaciones tienen que ser transparentes sobre su desempeño económico, ambiental y social: clientes, proveedores, inversores, gobiernos y otras partes interesadas. Este proyecto de norma de la nueva generación de Directrices -G4-G4 ayudará a todas las organizaciones a dar un paso hacia adelante en la elaboración de informes mucho más pertinentes”.  
 
El desarrollo de la directriz G4 se centra, principalmente, en cinco áreas: límites, niveles de aplicación, gobernanza y retribuciones, la cadena de suministro y las revelaciones sobre el enfoque de gestión y grupos de trabajo, que han dado contenido nuevo y actualizado. Todo este material está disponible para que el público pueda comentar y aportar su opinión.
 
GRI invita a todas las personas y organizaciones interesadas a que participen en el segundo período de comentarios públicos G4,  ya que servirán para orientar a la Secretaría del GRI, los grupos de trabajo y los órganos de gobierno para finalizar el desarrollo de la G4.
 
El contenido, disponible solo en inglés, se encuentra ya publicado y podrá verse hasta el 25 de septiembre de 2012. 

lunes, 18 de junio de 2012

HELP ARGENTINA. Digna de conocer. Una ONG de Excelencia.



HelpArgentina es una herramienta que busca fortalecer las acciones de desarrollo de recursos en el exterior del sector social argentino.

En esta dirección, procura ofrecer a aquellas organizaciones argentinas sin fines de lucro, interesadas en hacer fundraising en el exterior, una serie de herramientas que acompañen y faciliten estos esfuerzos.

Desde 2003, HelpArgentina junto con más de 140 organizaciones sociales argentinas, han logrado movilizar más de 5 millones de dólares.

Principalmente, las organizaciones accederán a los siguientes beneficios a partir de su vínculo con HelpArgentina:

•    Ofrecer beneficios impositivos para sus donantes: posibilidad de recibir donaciones provenientes de los Estados Unidos deducibles de impuestos.  Cabe destacarse, que a través de HelpArgentina las organizaciones sociales pueden recibir donaciones de todo el mundo, pero, en este momento, únicamente aquellas provenientes de Estados Unidos, podrán acceder a beneficios impositivos.
•    Recibir fácilmente donaciones del exterior: HelpArgentina se ocupará de realizar las operaciones bancarias necesarias para que la organización reciba las donaciones alcanzadas en su favor de individuos y organizaciones del exterior.
-     HelpArgentina ofrece distintos métodos de pago (tarjetas de crédito, transferencias, cheques, donaciones de acciones) procurando facilitar la operación a los donantes.
-    Se podrá habilitar un link con información y fotos de la organización, para brindar la posibilidad de donar on- line desde cualquier parte del mundo.
-     La organización recibirá las donaciones logradas en su favor en su cuenta bancaria en moneda local (pesos argentinos).

En esta tarea, HelpArgentina establece dos tipos de vínculos a las organizaciones, determinados por su duración y su profundidad:

•    El primero apunta a aquellas organizaciones sociales interesadas en desarrollar acciones permanentes y recibir donaciones por tiempo indeterminado. Las mismas son incorporadas a la Red de Organizaciones Miembro de HelpArgentina.
Las Organizaciones Miembro gozan de beneficios adicionales a los arriba mencionados, que apuntan a fortalecer sus capacidades de fundraising en el exterior. Además, podrán recibir voluntarios del Programa Insight Argentina. Por último, cabe mencionar que se benefician de las acciones de sensibilización y movilización de donantes que realiza HA en su búsqueda de promover que más personas apoyen económicamente al sector social argentino. Para mayor información descargar este archivo
Actualmente la Red de Organizaciones Miembro  está compuesta por más de 70 organizaciones.
•    El segundo tipo de vínculo se genera con aquellas organizaciones sociales que requieran la asistencia de HelpArgentina para recibir una donación específica. Esto es, organizaciones que hayan logrado una donación del exterior y requieran de los servicios de HelpArgentina arriba mencionados. En este caso, la relación entre HA y la organización, finaliza una vez que los fondos recibidos a través de HA son ejecutados. Para mayor información descargar este archivo.

Para ambas formas de vincularse con HelpArgentina, las organizaciones deberán estar constituidas legalmente y rendir cuentas sobre la ejecución de los fondos recibidos a través de HelpArgentina.

Para conocer màs ingrese aquì vale la pena:

martes, 12 de junio de 2012

“La nueva ruta: alianzas sociales estratégicas”.

Por James Austin, Gustavo Herrero y Ezequiel Reficco

Es muy probable que su empresa ya tenga algún tipo de relación “socialmente responsable” con organizaciones de la sociedad civil. Y también es probable que su empresa asuma el rol del donante benevolente en esa relación.

 
Es decir, algunas organizaciones sociales solicitan contribuciones para una buena causa, y su empresa le dona fondos obteniendo por esa generosidad la buena voluntad de la comunidad.
Este tipo de relación fue blanco de críticas por parte del economista Milton Friedman, quien sostiene que la empresa no es el lugar para comprometerse con la comunidad, y que si un ejecutivo tiene impulsos caritativos o sociales debe canalizarlos por fuera, por ejemplo, con donaciones personales.
Para esa óptica, las relaciones con las organizaciones de la sociedad civil (OSC) no tienen relevancia estratégica ni están conectadas al negocio principal de una empresa con fines de lucro. Proponemos una visión alternativa: si su empresa realmente busca mantenerse competitiva en el largo plazo, ha llegado el momento de reevaluar su relación con las OSC. Porque si usted sigue actuando bajo el prisma tradicional, es muy probable que esté desperdiciando un activo de gran potencial para su organización. Lo cierto es que el mundo corporativo está experimentando una profunda transformación en la manera de hacer negocios. La máxima que durante décadas ha reinado sin contrapesos en la mentalidad corporativa – ”crear valor para los accionistas”- está siendo sustituida por una concepción más amplia de la función primordial de las empresas. La nueva máxima es “crear valor para todas las partes interesadas”, es decir incorpora a todo el entorno social en el cual opera una empresa. Este cambio ha llevado a que varias empresas se replanteen el rol que la variable social ocupa en la estrategia competitiva de sus negocios. Es decir, empresas líderes en el mundo y en América Latina están descubriendo el enorme potencial que se genera cuando la estrategia corporativa incorpora como un elemento central la variable social, y considera a las alianzas intersectoriales como una herramienta clave para ejecutarla. Considere, por ejemplo, el caso de la línea de productos  Ekos de la empresa de cosméticos brasileña Natura. Esta innovadora línea se compone de productos elaborados sobre la base de plantas y aceites vegetales que sólo habían sido utilizados por pequeñas comunidades y grupos nativos diseminados a lo largo de Brasil, tales como los ribeirinhos, sertanejos y caboclos. En lugar de limitarse a adquirir esos insumos, la empresa decidió asociarse con esas comunidades y compartir con ellas las ganancias derivadas de su explotación sustentable.
Con la línea Ekos la empresa aspira a transformar la causa de la biodiversidad brasileña en un “objeto tangible, que se convierta en una fuente de riqueza económica y social”, en palabras de Pedro Passos, co-presidente de Natura. Es decir, la esencia de Ekos reside en alinear una causa social con la estrategia competitiva de la empresa. Ejemplos como este son cada vez más comunes en la región. En este artículo, que se basa en una extensa investigación realizada en todo el hemisferio (vea el recuadro “Una investigación hemisférica”), explicaremos en qué consiste este cambio de mirada y cómo su empresa puede aprovechar mejor sus actuales o potenciales relaciones con las OSC. Para ello debe seleccionar sus socios en forma estratégica y gestionar las alianzas de manera eficaz para, en último término, generar un verdadero valor para ambas partes y la comunidad.

Un portafolio de alianzas
Nuestro estudio de docenas de casos latinoamericanos de colaboración entre empresas y organizaciones de la sociedad civil muestra que esas relaciones se mueven en un continuo, formado por tres etapas: la filantrópica, la transaccional y la integrativa. A medida que se avanza en este continuo, el vínculo entre la empresa y la OSC se intensifica, se hace más complejo, y adquiere
mayor valor estratégico (vea la tabla “El continuo de la colaboración intersectorial”)

La relación filantrópica, que cuenta con una larga tradición en América Latina, es de naturaleza asistencial, centrada en la caridad y las buenas intenciones y, por cierto, no siempre exenta de cierto paternalismo. La filantropía bien puede ser un útil punto de partida hacia relaciones que busquen extraer mayor valor para ambas partes. En la relación transaccional el flujo de valor tiende a ir en ambas direcciones, es decir, cada uno de los socios asume tanto un papel de dar como de
recibir en torno a un proyecto específico. Por último, un número reducido pero creciente de alianzas entre empresas y OSC evoluciona hacia una relación integrativa, en la cual ambas partes trabajan en forma integrada y las fronteras organizacionales se hacen más porosas.
En ocasiones estas alianzas se estructuran alrededor de la producción conjunta de un bien o un servicio, en el cual cada socio pone en juego sus activos más importantes, que son combinados en forma original para crear un valor, tanto social como corporativo, que antes no existía.
Este continuo de colaboración no debe interpretarse desde una óptica normativa que sugiera abandonar la filantropía. Si bien es importante examinar las relaciones intersectoriales con racionalidad estratégica, también es cierto que todos y cada uno de esos vínculos
pueden desempeñar un rol legítimo y valioso. Lo más apropiado sería estructurar el abanico de vinculaciones dentro de un portafolio de alianzas intersectoriales que sea coherente con lo que su empresa quiere obtener de cada relación.
Como estas etapas no son rígidas ni excluyentes, las empresas y OSC avanzan por este camino a medida que descubren las ventajas que encierra el trabajo intersectorial.
La experiencia del periódico argentino La Nación es un ejemplo de ello.
En 1996 La Nación estableció un vínculo con Red Solidaria, una organización dedicada a poner en contacto a individuos necesitados con personas que estén dispuestas a ayudar a éstos. La relación comenzó como filantrópica, con esporádicas donaciones de espacio por parte del periódico, según la disponibilidad del momento, en respuesta a pedidos de la OSC por difundir una instancia de necesidad solidaria. Pero dos hechos modificaron las bases de esta relación. Por un lado, a partir del gran interés que generaron entre sus lectores los primeros casos publicados y por su impacto
en la comunidad, La Nación descubrió que su vínculo con red Solidaria encerraba un alto valor potencial. Por el otro, la OSC descubrió que para recibir más, tendría que dar más a su socio. A partir de allí, Red Solidaria se convirtió en una fuente confiable de historias interesantes y genuinas para el periódico. Los socios entraron a la etapa transaccional cuando esas historias
se convirtieron en insumos para varios productos informativos: las “noticias solidarias”, la “sección
solidaria”, la columna “dar una mano”, y una sección específica en la revista de los domingos.
Con el tiempo, la interacción entre los socios fue creciendo en intensidad, respeto y confianza. Finalmente, las dos organizaciones decidieron lanzar un producto conjunto, los “clasificados solidarios”, en el que ambas pusieron en juego sus marcas. En este proyecto personal de ambas organizaciones interactuaba en forma cotidiana, poniendo en juego sus competencias centrales. El trabajo conjunto en torno al proyecto alcanzó una intensidad tal que generó una identidad común entre los socios, y la magnitud de los recursos involucrados creció de forma sustancial. Desde un marco transaccional, en el que ambas entidades intercambiaban recursos, pasaron a una relación integrativa, en el cual las dos se centraron en la creación conjunta de valor mediante la combinación de sus activos más preciados. También es interesante observar que las alianzas sociales estrategia-cas suelen ser más estables que aquellas basadas en la filantropía tradicional.
No es un secreto que las donaciones son lo primero que se recorta en tiempos difíciles. Las alianzas
estratégicas, en cambio, tienden a ser más estables porque generan valor agregado para los participantes (para una lista amplia de los beneficios que obtiene cada parte, vea el recuadro “Beneficios para todos”). Tome, por ejemplo, el caso de la empresa vial argentina Autopistas del Sol (Ausol). En 1994 se enfrentó a una delicada situación: los terrenos por los cuales iba la traza de la autopista, cuya construcción se le había dado en concesión, fueron tomados por personas de
bajos recursos. El primer instinto de Ausol fue hacer valer sus derechos legales por vía de la confrontación y el uso de la fuerza pública. Pero en lugar de ello, la empresa constituyó una alianza con una serie de comunidades de base, coordinadas por el líder social Alberto Croce. Al comienzo, la alianza tenía objetivos pragmáticos y de corto plazo: lograr que la empresa trabajase junto a la comunidad para mejorar la infraestructura en las zonas que atravesaba la autopista. Una
vez alcanzados esos objetivos, la alianza continuó y en 1999 Ausol brindó un fuerte apoyo a Croce en la creación de la Fundación SES (Sostenibilidad, Educación, Solidaridad), dedicada al uso de la educación no formal como instrumento de inclusión social. Ausol se asoció a SES para poner en marcha programas de voluntariado corporativo. Cuando en 2001 Ausol tuvo que realizar ajustes en su estructura de costos, se puso a prueba la estabilidad de la alianza. En palabras del presidente
de Ausol, Luis Freixas, “nuestro programa social [implementado en colaboración con SES] es uno de los puntos clave que no se puede recortar. Este programa proporciona beneficios superiores a sus costos”.

Alineando a los socios
Elegir a un socio adecuado es un paso crítico para el éxito de una alianza social estratégica. Puede pensar en las colaboraciones intersectoriales como un instrumento
que le permite a su empresa superar algunas limitaciones organizacionales, y llegar a metas que
no podría alcanzar sola. Por eso, antes lanzarse a una asociación con una OSC, es importante que su empresa dedique tiempo a examinar en qué medida una posible relación estará alineada (o no) con las tres variables que definen a su propia organización: la misión, los valores y la estrategia.
Por regla general, un alto alineamiento en esas tres dimensiones aumentará las probabilidades de éxito de la alianza. Un ejemplo de una alianza con alineamiento amplio es el de Rainforest Expeditions (RFE) con la comunidad local nativa Eseja, en Perú. La comunidad había recibido del gobierno unas 10.000 hectáreas en la zona amazónica de Tambopata-Candamo, de extraordinaria riqueza ecológica. Sus representantes querían asociarse con una empresa que contribuyese
a generar empleo y bienestar con este activo, pero en forma social y medioambientalmente sustentable. RFE ya tenía presencia en la zona –operando el Tambopata Research Center– y tenía por misión la entrega de servicios de ecoturismo que combinasen la educación con la protección del entorno. Ambas partes rápidamente advirtieron que, lejos de ser simplemente “una alternativa
entre varias”, la misión, valores y estrategia de ambos tenían un sorprendente nivel de convergencia.
El resultado fue la Posada Amazonas, un exclusivo y concurrido lodge amazónico. Si bien es deseable construir un alineamiento amplio, también es importante considerar la profundidad de esa alineación, ya que una única pero intensa conexión en cualquiera de las tres dimensiones puede
estructurar una relación sólida y provechosa.
La alianza entre La Nación y Red Solidaria (RS) descrita antes ilustra este punto. El fundador de RS,
Juan Carr, describe la misión de su organización en los siguientes términos: “Los marginados y los chicos desnutridos, antes que un problema de comida, tienen un problema cultural. Están tan lejos de nuestra vista cotidiana, que no los vemos. Como no los vemos, no los hemos incorporado cultu-ralmente. Por esta razón, lo primero que se debe hacer es volverlos visibles y, después, el compro-miso de la gente surgirá automáticamente”.
En 1998, el periódico argentino creo la Fundación La Nación. El presidente de su consejo de administración, Julio Saguier, resumió así su misión: “Su principal objetivo será promover el trabajo voluntario como un fenómeno cultural en nuestra sociedad. Nuestro lema será ‘ayudar a ayudar’. Pondremos nuestra habilidad para comunicar, informar y enseñar, al servicio de este objetivo”.
Un rápido repaso de ambas descripciones descubre varias similitudes entre ambas organizaciones. Las dos dependían de las comunicaciones como un vehículo para producir un cambio cultural en Argentina, que se alejara del paternalismo y se enfocara en la solidaridad.
El modelo de RS, basado en el trabajo voluntario, era exactamente lo que la gerencia del periódico aspiraba a promover y respaldar. No parece exagerado afirmar que, de cierto modo, RS encarnaba los valores de La Nación.
Aunque es bueno que su empresa aspire a un socio potencial con el cual comparta un alineamiento tanto amplio como profundo, no es necesario que ello sea siempre completo y absoluto. Más bien, se trata de que usted logre una congruencia suficiente para que la colaboración sea productiva y mutuamente beneficiosa.

La gestión efectiva de su alianza social

La asociación estratégica con organizaciones de la sociedad civil puede ofrecer un salto cualitativo en la generación de valor, pero también enfrenta a los ejecutivos de la empresa participante a nuevos desafíos de gestión. La administración de una alianza social estratégica impone demandas similares a la de una nueva unidad de negocio o de una alianza con otra empresa.
Para gestionar eficazmente su alianza social, su empresa debe prestar especial atención a tres aspectos: compromiso, comunicación y medición.

Compromiso real. La colaboración no será un motor de crecimiento si su empresa cree que la alianza puede funcionar en piloto automático. La atención focalizada por parte de los líderes capaces de tomar decisiones, asignar recursos y comprometer su organización con la
relación, son elementos vitales de una gestión exitosa. Esta inversión de tiempo y energía de la alta gerencia constituye una señal poderosa para el resto de la pirámide organizacional, indicando que la alianza tiene, efectivamente, una relevancia estratégica. Pero el apoyo de la alta gerencia no es sufi- ciente para asegurar resultados. La gestión de toda alianza social que quiera ser exitosa requiere un segundo escalón de seguimiento cotidiano, desde el cual se exploren activamente nuevas oportu-nidades para la creación conjunta de valor. Esto se facilita cuando la responsabilidad
primaria está claramente definida y asignada a ejecutivos específicos en cada organización. En la medida que la alianza social se profundiza y se torna más compleja, puede resultar necesario convertir la gestión de la alianza en una responsabilidad central de algunos individuos y, en algunos casos, incluso en una actividad de tiempo completo.
La comercializadora de alimentos congelados Meals de Colombia S.A. fue desde el comienzo un entusiasta partícipe de la iniciativa Líderes Siglo XXI (Líderes), surgida de la colaboración entre el Foro de Presidentes de la Cámara de Comercio de Bogotá y varias escuelas públicas. El objetivo de Líderes era adaptar mecanismos de control de calidad a la gestión de instituciones educativas.
Meals asumió un rol de liderazgo en la administración de Líderes. Para estar a la altura de dicho compromiso y asegurar la excelencia en la gestión, la empresa incorporó a Líderes en su propio organigrama como un área del departamento de Recursos Humanos y Calidad. Su gerente tiene un área de resultado denominada “Aporte a la comunidad”, que es evaluada trimestralmente
con indicadores de desempeño claramente definidos. De esa participación en Líderes surgieron
beneficios no previstos para la empresa. “Nuestro perfil de recursos humanos surgió en gran medida de la definición de individuos de calidad, desarrollada con las escuelas”, explica la directora de Recursos Humanos, Adriana Hoyos. Además, Líderes ha obtenido altos niveles de satisfacción por parte de los maestros participantes.

Comunicación efectiva. Una colaboración exitosa requiere de una comunicación efectiva en cada segmento de su cadena de valor, tanto dentro de cada organización, como entre la alianza y su entorno. La comunicación interna ayuda a que la alianza social penetre en la cultura organizacional de la empresa y se institucionalice. Por ejemplo, el Grupo Techint, una empresa de ingeniería y construcción con operaciones en todo Latinoamérica, ha utilizado su Intranet para divulgar
internamente su alianza con la Fundación Proa, un museo de Buenos aires dedicado a la difusión del arte contemporáneo. El portal interno “Techint Hoy” da a conocer a toda la empresa las  actividades realizadas por Proa. El raciocinio detrás de ello es simple: si los diferentes departa-mentos de la compañía no reciben información regular sobre el desarrollo de la colaboración,
los ejecutivos no podrán ver cual es la relevancia de la alianza para su área específica; es decir, no sabrán cómo aportar a la alianza y cómo beneficiarse de ella en su área funcional.
La comunicación externa, en tanto, es el medio por el cual se pueden capitalizar las distintas dimensiones de valor. Para la OSC es un asunto vital: como su financiamiento no suele provenir de los receptores directos de sus servicios, una comunicación efectiva de sus actividades a los donantes o sus socios corporativos resulta clave para su supervivencia. Y la empresa obtiene un
reconocimiento que no puede simplemente comprar con dinero: aquel respaldado por la credibilidad de la sociedad civil.
Una experiencia ilustrativa al respecto es la de Danone México y su asociación con la Casa de la Amistad (CdA), entidad dedicada a ofrecer asistencia gratuita a niños con cáncer y de escasos recursos. Al concluir la cuarta edición de su exitosa campaña conjunta “Construyamos sus Sueños”, CdA decidió que quería retribuir a su socio. Por iniciativa propia y sin que la compañía lo supiera, obtuvo una donación de espacio publicitario en el Periférico, una de las avenidas más importantes
de Ciudad de México por donde transitan millones de personas cada día. Allí, colocó un inmenso aviso en el que agradecía públicamente a Danone por haber colaborado con su causa. El gesto produjo un fuerte impacto en su socio corporativo. Como dice su director de Relaciones Públicas: “¿Qué otra institución recibe publicidad de esa manera?”.
Pese a los beneficios que una buena comunicación puede traer a los socios, algunas empresas se muestran renuentes a publicitar los logros alcanzados por las alianzas sociales en las que participan. Ello pone de manifiesto que muchos tienen dificultad en percibir como compatibles la creación de valor económico y de valor social. Pero ambas dimensiones no son un juego de suma cero, en el que la ganancia de la empresa debe significar una pérdida para la comunidad, o viceversa.
De hecho, cada vez que una empresa y una OSC dan a conocer el éxito de un emprendimiento conjunto, están validando un modelo de trabajo de eficacia comprobada, que incentiva a otros a seguir el ejemplo.
Como dice Carmen Achondo, directora de la Corporación de Crédito al Menor en Chile, que se asoció con el Banco de Crédito e Inversiones (BCI) para brindar protección a niñas en situación de riesgo: “Fue una ardua tarea convencer a Luis Enrique [Yarur, presidente de BCI] de la importancia de dar a conocer la colaboración. Este puede ser el primer paso para la realización de otros eventos destinados a recaudar fondos y crear conciencia en el público y en otras empresas de la posibilidad
que el sector empresarial asuma con responsabilidad el desafío de superar los problemas sociales. Si la escondemos, ¿cómo vamos a motivar a otros para que repliquen la experiencia?”.

Medición de resultados. Las empresas más efectivas en la gestión de sus alianzas sociales se resisten a la tentación de tratar a esos emprendimientos como una actividad peculiar dentro de la organización, insertada en forma artificial y sujeta a un trato diferenciado. Por el contrario, estas empresas consideran a sus alianzas como otro centro de costos, que consume recursos (a veces en cantidades sustanciales), y que por ende está obligado a generar resultados y a rendir cuentas.
Considere la experiencia de Farmacias Ahumada S.A (Fasa), la principal cadena de farmacias de Chile, que se alió con la Fundación Las Rosas (FLR), una entidad dedicada al cuidado de ancianos desprotegidos. Fasa puso a disposición de su socio su extensa cadena de locales para incrementar la presencia de la marca de la fundación y convirtió a sus cajeros en recaudadores de donaciones
para su socio. El director de Recursos Humanos de Fasa, Enrique Mendoza, descubrió una interesante correlación: los mejores recaudadores de fondos para FLR eran los empleados que más vendían en las farmacias.
Al ver una oportunidad de potenciar la ayuda a la fundación, y a la vez estimular la productividad de sus empleados, decidió incorporar esa recaudación en los criterios de evaluación de los supervisores.

Movilizar los recursos clave
Las alianzas sociales están basadas en, y justificadas por, la creación de valor para los socios y la comunidad. Requieren la inversión de recursos, y por lo tanto, deben generar retornos tantos económicos como sociales. El potencial de una alianza social para generar valor está condicionado por el tipo de recursos que las organizaciones ponen en juego al asociarse. Bajo el tradicional
paradigma filantrópico, la transferencia de valor consiste principalmente en donaciones de efectivo o en especie. Las donaciones son parte irremplazable del compromiso de una sociedad con su tercer sector, y desde la perspectiva de las OSC, son ciertamente útiles y necesarias. Sin embargo, el basar una alianza intersectorial en la transferencia de recursos genéricos e indiferenciados limita su potencial para generar valor. La creación de valor basada en donaciones tiene un tope rígido: están limitadas a los presupuestos de los donantes. Cuando se acaba el último centavo, no hay más posibilidades de colaborar. En la práctica, las donaciones de recursos genéricos tienden a ser tácticas y apuntan a cubrir brechas en las necesidades de la organización receptora. Y las limitaciones no son sólo para el receptor. Desde la perspectiva de la empresa donante, el valor generado a partir de bienes genéricos es fácil de ser imitado por la competencia: cualquiera
puede firmar un cheque.
En el nuevo paradigma, lo crucial para la generación de valor es la movilización de los recursos clave, es decir, aquellos activos que le permiten a la organización ser exitosa. Se trata de las competencias centrales tangibles, como equipos de alta tecnología, e intangibles, como acceso a redes, credibilidad, entre otros.
Cuando las colaboraciones intersectoriales generan valor a partir del uso de recursos clave, los límites son más flexibles y se toleran mejor los malos tiempos económicos. Aunque se agote el presupuesto de donaciones, las competencias centrales de la empresa y la OSC aún estarán allí. El valor generado a partir de la transferencia de recursos clave es fácilmente escalable y replicable, permitiendo a los socios alcanzar economías de escala en su creación de valor y diferenciarse
de otras alianzas o competidores.
Considere, nuevamente, el caso mexicano de Danone y la Casa de la Amistad. En 1997 la empresa alimenticia enfrentaba el problema de que el público local percibía sus marcas como frías y distantes. Para comenzar a construir una imagen más cercana a la gente, la compañía se asoció a CdA. En lugar de aportar donaciones unilaterales a CdA, ambas organizaciones se unieron
para diseñar una campaña de alto perfil denominada “Construyamos sus Sueños”. En ésta, Danone se comprometía a transferir a la organización dedicada a asistir a los niños con cáncer una fracción de sus ingresos por cada producto de yogurt que vendía durante un tiempo determinado.
La empresa puso varios de sus recursos clave al servicio de la OSC, tales como su capacidad de marketing, su presencia en los medios, y su extendida red de distribución en todo México. Y la campaña alcanzó los objetivos trazados por la empresa. En palabras de su director
de marketing, Rafael Pamias, “vemos claramente una evolución de la imagen de la marca en algunos atributos clave, relacionados con la proximidad, de una empresa que se preocupa por los niños. Estamos convirtiendo una marca fría con calidad, en una marca ‘socia’ y ‘ciudadana’ de la sociedad”. Esos nuevos atributos se convirtieron en un fuerte punto de diferenciación,
que permitieron a la empresa enfrentar exitosamente incentivos de precio por parte de la competencia. Por su parte, la OSC no sólo se benefició por el dinero generado
de las ventas, sino también por la publicidad y notoriedad adquirida para su causa y la organización.
La posibilidad de movilizar recursos clave hace que las empresas sean instrumentos mucho más poderosos para la creación de valor social que los individuos aislados.
Por ejemplo, ningún donante individual podría haber generado el cambio cultural en la sociedad argentina que logró Red Solidaria en su alianza con el diario La Nación. Ese objetivo sólo puede alcanzarse mediante el prestigio, la credibilidad y los canales de distribución de La Nación, activos que difícilmente están en manos de un individuo.

Ir más allá de la tradicional filantropía y construir alianzas sociales estratégicas no es una transición fácil. Existen varias barreras iniciales que muchas veces ahuyentan a las empresas de un mayor compromiso. El mundo corporativo y el de la sociedad civil tienen culturas organizacionales muy diferentes, por no hablar de que muchas veces sus objetivos mismos puedan estar en directa oposición.
Aun cuando deciden aliarse, surgen nuevos obstáculos. A menudo ambas partes no logran ponerse de acuerdo sobre los objetivos de la cooperación. Además, no existen alianzas gratuitas. Aliarse requiere de tiempo y dinero, y si su empresa busca una alianza verdaderamente estratégica, también tendrá que movilizar varios de sus competencias centrales, desde costosos activos
físicos a valorados activos intangibles.
Pero, como muestran varios casos exitosos en América Latina, es posible superar esas barreras, alinear objetivos y movilizar los recursos clave para construir una alianza que genere valor para todos los involucrados. Y vale la pena intentarlo. Los beneficios, tanto sociales como financieros, pueden ser enormes. Recuerde el caso de la Posada Amazonas, el albergue ecológico
peruano que pertenece en partes iguales a la nativa comunidad Ese’eja y a la empresa de ecoturismo Rainforest Expeditions (RFE). Un 50% de los fondos se destinan al desarrollo de la comunidad local, lo cual es visto por muchos turistas como un atractivo adicional del lodge. Mediante esa alianza social la empresa logró diferenciarse de otros competidores que brindan servicios
similares, no sólo en Perú sino en toda la región amazónica, y mantener precios entre 5% y 40% por
encima de sus rivales.
Como dice Kart Holle, uno de los fundadores de Rainforest Expeditions: “Mi ventaja competitiva es la
responsabilidad social empresarial”.



Beneficios para todos

Una alianza social estratégica entre una empresa y una organización de la sociedad civil (OSC) puede traer
innumerables beneficios para ambas partes. Por ejemplo, varios estudios internacionales muestran que cada vez más los profesionales jóvenes buscan hacer carrera en una compañía con cuyos valores se puedan identificar. En este sentido, una alianza con una OSC podría tener una serie de repercusiones positivas para una empresa, desde la contratación y retención de talentos, a la motivación, lealtad y productividad de sus
empleados. Las organizaciones sociales, por su parte, se benefician de sus socios corporativos al obtener acceso a una serie de redes que facilitan su llegada a proveedores, nuevos voluntarios, medios de comunicación, fuentes de financiamiento y el poder político, entre otras.
La siguiente es una breve lista del valor que puede generar una asociación, así como resumidos ejemplos que lo ilustran.
¿QUÉ GANA LA EMPRESA?
Conexión con grupos de interés
La empresa agroindustrial colombiana Indupalma tiene una alianza con la Fundación Rafael Pombo para capacitar a la población en la resolución pacífica de conflictos. Esta relación le ha servido para estrechar lazos con la comunidad y mejorar el acceso al gobierno regional. El haber mejorado en forma sustancial sus vínculos con la comunidad contribuyó a proteger a la empresa de la inestabilidad sociopolítica existente en la región en que opera.
Retención de talentos
La colaboración de Starbucks con pequeños caficultores de Chiapas, en México, ha sido un importante motivo de orgullo y lealtad entre los empleados. Así, mientras la rotación promedio del sector es de 200%, en Starbucks es de 54%. Como a la empresa le cuesta unos US$ 500 capacitar a cada empleados nuevo, la mayor tasa de retención genera un ahorro de unos US$ 35 millones al año.

Reposicionamiento de marca
Para reposicionar su marca, percibida como fría y distante, Danone México se asoció con Casa de la Amistad (CdA), que ofrece asistencia gratuita a niños con cáncer. En conjunto lanzaron la campaña “Construyamos sus Sueños”, que ha logrado cambiar la imagen de Danone.
Mejora de procesos interno
La entrega de mercadería al Banco de Alimentos de Monterrey (BAM) le ha servido a los supermercados HEB eficientizar sus operaciones internas. Los detallados reportes que BAM le envía a su socio le han permitido, por ejemplo, reducir el volumen de productos defectuosos.
Acceso a recursos especiales
En su alianza con la Red Solidaria, el periódico argentino La Nación ha tenido acceso a información confi able que le permitió crear varios exitosos productos periodísticos.
Ventajas competitivas
La asociación entre Rainforest Expeditions y la comunidad nativa Ese’eja en Perú creó uno de los albergues ecológicos más exitosos y rentables de la Amazonia.GANIZACIÓN SOCIAL?
Donaciones
El colegio Centro de Formación Profesional Nicaragüense-Holandés Simón Bolívar obtuvo, en el marco de un programa de apadrinamiento de escuelas, donaciones en efectivo de la compañía Shell para refaccionar su infraestructura.
Capacidad institucional
El programa colombiano Líderes reúne a escuelas y empresas para mejorar la calidad educacional. Las empresas entregan su experiencia en gestión, lo que ha llevado a muchas escuelas a optimizar su administración.
Mayor visibilidad y credibilidad
La alianza entre Esso Chile y la Corporación del Niño Quemado (Coaniquem) aumentó fuertemente la visibilidad
de ésta, al punto que pudo abrirse nuevas fuentes de financiamiento y ganar credibilidad pública. En 1998,
Coaniquem logró que el Congreso chileno prohibiera el uso público de fuegos artificiales.
Canales de distribución o expansión
En su colaboración con Coca-Cola, Junior Achievement Argentina (JAA), una fundación que busca generar un espíritu
emprendedor en los jóvenes, capitalizó la infraestructura de su socio para expandir uno de sus programas por todo el país.
Ventajas competitivas
El Forest Stewardship Council (FSC), una organización de la sociedad civil global y cuya sede original estuvo en México, promueve la certificación de productores forestales que se desempeñan de manera sustentable. Para fortalecer su posición competitiva antes OSC rivales, que habían suscrito acuerdos con grandes grupos industriales, el FSC se alió con las grandes cadenas minoristas del sector hágalo usted mismo”. Éstas establecieron entre sus proveedores un derecho de preferencia para quienes cumplieran con los estándares del FSC. Esta alianza generó fuertes incentivos para sumar productores al esquema de certificación del FSC, fortaleciendo de esta manera la posición competitiva de la organización.